
El destino es para perdedores. Es una excusa estúpida para esperar a que las cosas pasen, en vez de hacer tu mismo que ocurran. A mí me desespera la espera, por eso mismo no creo en el destino.
Hace un par de semanas me fui de compras y como siempre me dejé atrás esos zapatos que son la combinación perfecta para los nuevos vestidos que me acababa de comprar, pero claro, siempre me los tengo que dejar atrás.. A la semana siguiente, le hablas a todo el mundo de lo tonta que fuiste al no coger esos fantásticos zapatos y un día, sin saber cómo, alguien misterioso ha dejado esos zapatos en tu habitación. Abres la caja y ves que sí, que sí! son tuyos! Y a la primera persona que te encuentras le gritas: ¡¡son míoooos!! ¡¡están aquííí!! Pero aún sigues sin saber de dónde han salido y quién los ha traído... Y justo ahí! es donde todos pensais: el destino, y donde yo pienso: gracias mamá, que casualidad que fueras tú la primera persona que me encontré despues de ver los zapatos.
Lo que te quiero decir con todo esto esque no fue el destino el que hizo que cada vez que tu entrarás en esa cafetería yo hubiera salido un par de minutos antes, ni tampoco fue el destino el que quiso que en un año, pasando 6 horas al día en el mismo lugar, no nos encontraramos hasta ese día ... fuimos tu y yo.
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